El Consistorio presenta una identidad gráfica moderna que mantiene los símbolos tradicionales del escudo, desarrollada internamente sin coste adicional para las arcas municipales
El Ayuntamiento de Madrid ha presentado una nueva identidad gráfica, renovando su logo del Ayuntamiento de Madrid por primera vez en dos décadas. Este rediseño del escudo municipal mantiene los elementos esenciales pero con un estilo simplificado y moderno, creado específicamente para adaptarse a los formatos digitales actuales. El proyecto ha sido desarrollado internamente por la Dirección General de Comunicación del Consistorio durante dos años, lo que ha permitido que la actualización se realice a coste cero, sin generar gastos adicionales para las arcas públicas.
El estreno del nuevo logo del Ayuntamiento de Madrid tuvo lugar durante el emblemático encendido navideño de las luces, un evento de máxima visibilidad que congregó físicamente a unas 150.000 personas y fue seguido por al menos 29.000 espectadores más a través de la retransmisión en directo. La nueva imagen, que ya ha reemplazado a la anterior en todos los perfiles oficiales en redes sociales, representa una evolución del tradicional escudo heráldico hacia un diseño más versátil y reconocible en entornos digitales.
Elementos clave del rediseño del escudo municipal
El logo del Ayuntamiento de Madrid conserva los símbolos icónicos de la ciudad: el oso, el madroño y la corona real, pero representados con trazos más simples y contemporáneos. Esta simplificación permite su correcta visualización en cualquier tamaño y formato, desde la pantalla de un smartphone hasta grandes vallas publicitarias, algo que resultaba problemático con el nivel de detalle del escudo tradicional. El alcalde, José Luis Martínez-Almeida, destacó que este cambio responde a las «exigencias de comunicación de hoy en día» y a la necesidad de disponer de un logotipo que «enganche con la actualidad», sin que ello implique sustituir el escudo original en contextos oficiales y protocolarios.

La nueva identidad visual se complementa con la tipografía ‘Chulapa’, de uso libre y gratuito, que el Consistorio ya venía empleando en campañas específicas como las de la festividad de San Isidro. Esta fuente, de palo seco y con características que recuerdan a la rotulación manual, está basada en el trabajo del ceramista Ruiz de Luna para el callejero histórico de Madrid. La paleta cromática oficial se mantiene fiel a los colores heráldicos, utilizando el azul y blanco característicos del marco que rodea al oso y el madroño, donde también se incluyen las siete estrellas.
Un cambio alineado con la estrategia de comunicación de la ciudad
Este rediseño del escudo se enmarca dentro de la estrategia de marca ciudad, que incluye el claim ‘Donde se cruzan los caminos’. Según explicó el alcalde, este lema «resume muy bien el espíritu de la ciudad» y, junto al nuevo logo del Ayuntamiento de Madrid, representa «una adaptación a los tiempos modernos, a tiempos de comunicación, donde la identidad gráfica en el ámbito de la comunicación digital es extraordinariamente importante». La modernización busca fortalecer la presencia digital de la institución manteniendo el respeto por los símbolos básicos y la tradición.
Críticas de la oposición por la falta de participación
El cambio no ha estado exento de controversia. La portavoz del PSOE en el Ayuntamiento, Reyes Maroto, criticó que se trata de un proyecto «marca Almeida» debido a la «falta de transparencia, participación y la imposición de una imagen sin haber tenido en cuenta esa participación necesaria de la ciudadanía». Por su parte, Eduardo Fernández Rubiño, portavoz de Más Madrid, calificó de «vergüenza» que un «símbolo colectivo» no sea «el reflejo de un proceso compartido» con la sociedad civil y el tejido asociativo y cultural.
Fernández Rubiño añadió que el proceso ha sido «opaco y a dedo», lamentando que se haya perdido «la oportunidad» de realizar este cambio mediante un «proceso común» que hubiera integrado a toda la ciudadanía. Estas declaraciones reflejan el descontento de la oposición con el procedimiento elegido para renovar una seña de identidad tan representativa para todos los madrileños, a pesar del ahorro económico conseguido con el desarrollo interno del proyecto.