La huelga en Cercanías ha generado un colapso generalizado por el masivo incumplimiento de los servicios mínimos

El primer día de la huelga en Cercanías Renfe ha dejado un panorama de caos y frustración entre miles de viajeros. A pesar de los servicios mínimos de Cercanías legalmente establecidos, su incumplimiento masivo ha provocado el colapso de las principales estaciones de Madrid y Barcelona, derivando en un agrio enfrentamiento político entre gobiernos autonómicos, el Ministerio de Transportes y la empresa pública. Renfe ha admitido que, a nivel nacional, solo se han cumplido el 62% de los servicios mínimos de Cercanías, una cifra que se desploma al 41% en Madrid y al 42% en Cataluña, lejos de los porcentajes pactados. Esta situación crítica en el servicio de Cercanías evidencia graves fallos en la gestión operativa de la huelga y deja en evidencia la vulnerabilidad de la movilidad metropolitana.

Las cifras oficiales pintan un escenario desolador para los usuarios del servicio de Cercanías Renfe. El Ministerio de Transportes había fijado unos servicios mínimos de Cercanías del 75% en horas punta y del 50% en el resto del día. En Cataluña, la Generalitat estableció el 66% y el 33%, respectivamente. Sin embargo, la realidad en los andenes ha sido muy distinta. Según los datos de Renfe, el cumplimiento global ha sido de solo un 62%, pero las redes más críticas han sufrido aún más: Cercanías Madrid operó al 41%, Rodalies de Catalunya al 42% y Cercanías Andalucía al 52%. Esto significa que, en promedio, casi 4 de cada 10 trenes garantizados no circularon, generando aglomeraciones y retrasos masivos. Este masivo incumplimiento de servicios mínimos ha sido el detonante del colapso.

Enfrentamiento político: la batalla por las responsabilidades del colapso

El caos inmediato desató una rápida tormenta política. La consejera de Territorio de la Generalitat de Cataluña, Sílvia Paneque, fue la primera en señalar a Renfe y, por extensión, al Gobierno central, como responsables de no asegurar la salida de los trenes. El alcalde de Barcelona, Jaume Collboni, se sumó calificando la gestión como la “enésima falta de respeto de Renfe y Rodalies”. Desde la Comunidad de Madrid se acusó a la operadora de falta de “planificación e información”.

Frente a estas acusaciones, los sindicatos han salido al paso. El sindicato Semaf aclaró que un maquinista no puede negarse a trabajar si un tren está programado para salir, trasladando la responsabilidad a Renfe por una posible mala gestión en la notificación al personal o en la organización logística. Este cruce de reproches no ha contribuido a resolver el problema de los viajeros, sino que ha evidenciado la profunda descoordinación en la gestión de los servicios mínimos en Renfe durante una huelga en Cercanías.

Viajeros esperan en andenes abarrotados de la estación de Atocha en Madrid durante el primer día de huelga en Cercanías.

Alta Velocidad y Media Distancia: cancelaciones y reubicaciones de pasajeros

La disrupción no se limitó al transporte de proximidad. Los servicios de Larga y Media Distancia (AVE, Avlo, Alvia, Euromed, Intercity) también sufrieron incidencias. Aunque los servicios mínimos se fijaron en el 73% para Alta Velocidad y el 65% para Media Distancia, Renfe confirmó la cancelación de siete convoyes (aproximadamente un 20% de los previstos), obligando a reubicar a los pasajeros afectados. Este dato confirma que los problemas de operativa y planificación han afectado a toda la red, aunque el impacto social más grave se ha concentrado, sin duda, en los servicios mínimos de Cercanías, de uso masivo e imprescindible para el día a día.

El caso de la línea Toledo-Madrid: frecuencias completas pero retrasos crónicos

En medio del caos general, la línea de Avant Toledo-Madrid presenta una situación peculiar. Según Javier Esquinas, portavoz de la Plataforma de Trenes de Toledo, las 24 frecuencias diarias (13 salidas desde Toledo y 11 desde Madrid) han funcionado al 100%, al estar incluidas dentro de los servicios mínimos. El primer tren, a las 6:25h, salió con puntualidad.

No obstante, Esquinas denunció que los retrasos «habituales» se mantuvieron en el resto de servicios, un problema crónico al que los usuarios «ya estamos acostumbrados». Aprovechó para criticar el «deterioro progresivo» y el «abandono total» de la línea, agravado por las obras en la conexión con Andalucía y los problemas en la red de Cercanías Madrid que afectan a la estación de Atocha. Para el portavoz, esta huelga en Cercanías y larga distancia, convocada tras el accidente de Adamuz, es “más que necesaria” para exigir mejoras en la seguridad y el servicio.

Consecuencias y perspectivas para los próximos días de huelga

El balance del primer día es contundente: un severo incumplimiento de servicios mínimos que ha superado todas las previsiones y ha generado un colapso en Cercanías de gran magnitud. Miles de personas han visto alterada su movilidad en un día laboral, con los consiguientes perjuicios. La jornada ha dejado al descubierto una grave descoordinación en la aplicación de los servicios mínimos de Cercanías, un fracaso operativo que Renfe debe resolver urgentemente.

La clave para los próximos dos días de huelga (miércoles y viernes) radica en la capacidad de Renfe para mejorar su organización interna y garantizar que los trenes previstos en los servicios mínimos circulen efectivamente. La credibilidad de la empresa pública y la paciencia de los usuarios están en juego. Mientras, la reivindicación original de los sindicatos –mejorar la seguridad ferroviaria– queda momentáneamente opacada por la incapacidad de gestionar con fluidez la propia huelga y sus servicios mínimos de Cercanías. La prioridad inmediata debe ser restaurar la operativa y evitar que se repita el colapso de este primer día.