La degradación del servicio: viajes más largos al mismo precio y sin reembolsos

El sector turístico español ha alzado la voz para exigir una solución inmediata a la crisis de los servicios de alta velocidad ferroviaria. A través de su órgano representativo, la Mesa del Turismo, presidida por Juan Molas, el sector ha realizado una petición clara y directa al gestor de infraestructuras, Adif. La demanda principal es que Adif rebaje de forma urgente el canon de utilización que cobra a las empresas operadoras (Renfe, Ouigo e Iryo) para que estas puedan, a su vez, reducir el precio de los billetes a los usuarios.

El motivo de esta reclamación es contundente, la red de alta velocidad española “ya no lo es” en las condiciones actuales y, por tanto, “no puede cobrarse como si lo fuera”. Esta afirmación hace referencia directa a las Limitaciones Temporales de Velocidad (LTV) que se aplican desde el accidente de Adamuz (Córdoba) el pasado 18 de enero. Estas restricciones han degradado profundamente el servicio, alargando los tiempos de viaje de forma muy significativa.

El cálculo que evidencia la subida de precio encubierta

La Mesa del Turismo ha realizado un análisis pormenorizado para cuantificar el perjuicio para el viajero. Toma como ejemplo el corredor Madrid-Barcelona. Antes de las limitaciones, el trayecto se cubría en una media de 2 horas y 30 minutos (150 minutos), con un precio medio del billete de 63 euros. En la situación actual, con las LTV, el tiempo medio del viaje se ha disparado hasta las 4 horas y 30 minutos (270 minutos), manteniéndose el precio en los 63 euros.

Este cambio supone una alteración radical en el coste por minuto de viaje. En condiciones normales, el coste era de 0,42 euros por minuto (63€/150 min). Ahora, con el mismo precio pero un viaje más largo, el coste real por minuto se reduce a 0,23 euros (63€/270 min). La lógica del sector turístico es aplastante, si el servicio es más lento, debe ser más barato. Aplicando el nuevo coste por minuto al tiempo original de viaje, el precio medio del billete Madrid-Barcelona debería ajustarse a aproximadamente 35,4 euros. En otras palabras, los pasajeros están pagando alrededor de 27,6 euros de más por un servicio sensiblemente peor. Este mismo principio, sostienen, debe aplicarse al resto de rutas afectadas por las limitaciones.

Una responsabilidad que debe asumir el gestor de infraestructuras

Un matiz crucial de la postura del sector turístico es que no busca perjudicar a las compañías ferroviarias. Todo lo contrario. La Mesa del Turismo comina a Renfe, Ouigo e Iryo a que “exijan” al gestor público, es decir, a Adif, que adapte el canon de utilización de las infraestructuras al servicio que realmente se está prestando. La idea es que la rebaja en la factura que las operadoras pagan a Adif por usar las vías sea el mecanismo que permita trasladar un descuento justo al usuario final, sin mermar la viabilidad económica de las concesionarias.

Tren Renfe Adif

“Las compañías ferroviarias no deben verse perjudicadas por esta rebaja”, ha subrayado Molas, situando la responsabilidad de la solución en la puerta del administrador de la red. Es una exigencia para que Adif asuma las consecuencias económicas de las limitaciones técnicas que ha impuesto, evitando que el coste recaiga sobre los pasajeros o ponga en apuros a las operadoras.

Degradación del servicio y pérdida de derechos para el viajero

La situación actual no se limita a viajes más lentos al mismo precio. La degradación del servicio se ha visto agravada por decisiones recientes de las operadoras. Tanto Iryo como Renfe ya han anunciado que dejarán de reembolsar el precio de los billetes en caso de retrasos cuando estos sean causados directamente por las Limitaciones Temporales de Velocidad. Esto supone una merma importante en los derechos de los viajeros, que se ven obligados a asumir sin compensación las consecuencias de un problema ajeno a ellos.

Esta combinación de factores (más tiempo de viaje, mismo precio y eliminación de reembolsos) está generando una “evidente sensación de inseguridad” y desconfianza en el servicio, algo que el sector turístico observa con máxima preocupación.

La amenaza a la imagen de España como destino turístico

La crisis trasciende lo puramente logístico y se adentra en el terreno de la reputación. La Mesa del Turismo, que aglutina a las principales empresas y patronales del sector, ha alertado de un efecto colateral ya visible: el daño a la imagen de España como destino turístico fiable y competitivo.

“Las agencias de viajes han reportado estas semanas un aumento de consultas y solicitudes de aclaración por parte de clientes y turoperadores extranjeros inquietados por la fiabilidad del transporte ferroviario en nuestro país”, advierte la organización en un comunicado. Esta inquietud internacional pone en riesgo uno de los pilares de la industria turística española: su percepción de eficiencia y seguridad.

Por ello, junto a la exigencia económica a Adif, la Mesa del Turismo ha solicitado al Gobierno que active medidas de comunicación proactivas y suficientes para mantener la confianza en la marca España. El objetivo es claro: proteger la posición del país como líder en competitividad turística, una posición que ahora se ve amenazada por la crisis en un servicio de transporte clave como es la alta velocidad. La solución, insisten, pasa por que el gestor de la infraestructura, Adif, asuma su parte de responsabilidad y permita un reajuste tarifario justo.